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Una vivienda digna para los damnificados de
los terremotos.
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Entrada a la Comunidad Buena Vista, en Armenia, departamento
de Sonsonate, donde Cruz Roja Salvadoreña construyó
viviendas permanentes.
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| "Dios les va a recompensar porque no es tan
fácil sacar una cantidad de dinero y decirnos ésta
es su casa, porque tanto año yo alquilé y nunca fue
mío aquel lugar donde yo pagué, ahora me siento sumamente
contenta con la que me regalaron", manifestó Irma Ester
Ramírez, propietaria de la casa # 7 de la Comunidad Buena
Vista del Cantón Tres Ceibas de Armenia, en Sonsonate. |
| Irma Ramírez forma parte de las 100 familias
que salieron beneficiadas con la construcción, por Cruz Roja
Salvadoreña con la cooperación de Cruz Roja Alemana,
de viviendas permanentes en las Comunidades Buena Vista y Fraternidad. |
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Como producto de los terremotos
del año 2001, más de 100 mil viviendas quedaron
destruidas, y más de 185 mil resultaron con grandes daños
en su infraestructura, lo que motivó a que Cruz Roja solicitara
a sus Sociedades Hermanas, apoyo para llevar alivio a los salvadoreños
que lo perdieron todo por el desastre natural.
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| Al llamado correspondieron muchas Sociedades de
Cruz Roja, entre ellas está la de Alemania, que destinó
parte de sus fondos a la construcción de viviendas, siendo
favorecidas 100 familias de Armenia. |
| Los requisitos para aplicar al proyecto fueron:
ser afectados por los terremotos, carecer de propiedades inmuebles
registrados, poseer un grupo familiar constituido y acompañado,
ser de escasos recursos económicos, comprometerse a trabajar
voluntariamente y sin remuneración en la construcción
de las viviendas mediante la metodología de ayuda mutua y
residir permanentemente en el asentamiento durante la construcción.
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| A pesar de la difícil situación que
vivían los salvadoreños, las familias beneficiadas
se organizaron para dedicarse de lleno al trabajo por sus casas
según analizó Irma Ramírez, "Le dije yo
a él, nomás usted trabaje en el proyecto, yo voy a
ver, aunque sea echando las tortillas para vender y con todos los
que vengan a trabajar voy a ver que traigo para vender y así
vamos ir viendo si podemos sacar aunque sea la comida para las niñas,
me conformé a vivir la pobreza que he vivido, dije yo hasta
ver el resultado". |
| La familia Ramírez está compuesta
por 5 personas, quienes sobreviven únicamente con el salario
mensual de ¢600.00 equivalentes a $68.57, que gana el esposo
en las labores agrícolas, por lo que Irma Ramírez
aseguró que el dinero no les alcanza para la adquisición
de una casa. |
| La construcción de las viviendas duró
9 meses, y éstas tienen un terreno de 200 metros cuadrados,
poseen dos cuartos, sala comedor, cocina y área de ducha. |
| "Después de vivir por 14
años alquilando champas, sentí algo feo cuando me
dijeron que era mi casa, hasta me enfermé cuando entré
y caminaba, yo sentía que era muy grande, porque en la champita
nada más daba la vuelta y topaba con las cosa, entonces para
mi es una gran satisfacción", agregó la señora
Ramírez. |
La señora Irma Ester Ramírez en compañía
de 2 de sus pequeñas hijas.
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| Las 100 viviendas están distribuidas
50 en el Asentamiento de Buena Vista, donde el terreno también
fue comprado por Cruz Roja, y 50 en el Asentamiento Fraternidad
a escasos metros del primero. |
| Una vez más Cruz Roja Salvadoreña
fiel a sus principios fundamentales convirtió en realidad
el sueño de 100 familias de escasos recursos económicos
que carecían de una vivienda digna. |
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