UNA VIVIENDA DIGNA Y SEGURA PARA LOS SALVADOREÑOS.
 
El Caserío El Consuelo en el Cantón El Tecomatal, se encuentra a unos 12 kilómetros de
distancia de la carretera del Litoral que de Usulután conduce al departamento de
San Miguel, en el lugar habitan más de 100 familias de escasos recursos económicos.
 
La zona está rodeado de pastizales, y aunque al inicio del camino se percibe mucho
ganado, estos se concentran en pocas familias que cuentan con haciendas, el resto de la
población vive en condiciones de extrema pobreza.
 
Por su nombre el Caserío "El Consuelo" cualquiera creería que las condiciones de sus
habitantes son alentadoras, pero al conversar con las familias y visitar sus hogares, nos
damos cuenta que tienen grandes necesidades, tal es el caso de María Amparo Martínez
de 25 años de edad, madre de 3 niñas, que por su situación económica durante muchos
años ha tenido que vivir en condiciones inadecuadas en viviendas alquiladas y
soportando todo tipo de inclemencias por fenómenos naturales.
 
Pero la vida de esta familia cambió desde el pasado 6 de noviembre, cuando Cruz Roja
Salvadoreña le entregó las llaves de su nuevo hogar, construido de bloques de concreto
que incluye dos habitaciones, sala-comedor y corredor techado, en el cual no volverán
a pasar noches de frío ni de lluvia, y no se les mojarán los pocos utensilios con
que cuentan.
 
El caserío se localiza a escasos kilómetros del Río Grande de San Miguel, y por la
topografía del lugar cuando su caudal aumenta, la comunidad sufre de inundaciones.
 
"En el invierno yo me sentía más afligida,
porque me tenía que salir de la de la casa
porque con dos días que llovía ya el agua
se metía, andábamos en charcos y para
librar las niñas tenía yo que salir,
abandonar la casita, irme para otra parte a
buscar posada, allí era un dique que pasa
que se llena de agua y cuando se llena se
hace una laguna que cuando rebalsa se
mete a las casas", comentó Amparo
Martínez.
Modelo de la Vivienda donde vivía la Sra. Amparo Martínez.
 
 
Ahora la Sra. Martínez expresa su satisfacción por su nuevo hogar porque para la
época de lluvias sus pertenencias estarán seguras.
 
"Yo me siento contenta porque cerrando no se me van mis cosas, y en cambio
donde estaba se me iba todo, yo perdía todo y aquí me puedo salir y dejar cerrado,
allá para el Mitch que hubo perdí todo, logré sacar únicamente unas dos ropas de mis
niñas, una parte mía y una de él fue lo que saqué y todito se me fue", aseguró.
 
La seguridad de Amparo es compartida por los habitantes del lugar, pues además de la
construcción de las viviendas permanentes Cruz Roja Salvadoreña edificó un albergue
que tiene capacidad para más de 200 personas.
 
El Salvador debido a su posición geográfica, ha sido afectado por diversos fenómenos
naturales como inundaciones por el Huracán Mitch, sequías como producto del efecto
El Niño y lo más reciente Terremotos registrados en el año 2001, que también
dejaron grandes en la población de El Consuelo.
 
 
Formando parte del proceso de
reconstrucción del país, la institución
humanitaria construyó viviendas a 26
familias que la perdieron con los
terremotos; el proyecto tuvo una
inversión de $76,890.84, se ejecutó con
fondos provenientes de donaciones de
empresas y personas altruistas
salvadoreñas.
 
Para poder obtener una vivienda,
los afectados debían ser propietarios
El nuevo hogar de la familia Martínez.
del terreno donde habitaban, además  
de trabajar en la construcción de las mismas.
 
Para la Sra. Martínez eso significó un poco de esfuerzo y sacrificio, porque con
el salario devengado por su esposo de ¢600.00 o $68.60 al mes no les permitía cubrir
todas sus necesidades, "batallamos, luchamos para comprar el solar(terreno), con
esmero y todo pero lo hicimos, ahora que ya lo tengo me siento muy contenta, no
hubiera hecho mi casa de ladrillo porque lo que él gana es muy poco y únicamente
vamos sacando para la comida", manifestó.
 
Los vecinos de El Consuelo se dedican principalmente a la agricultura, ganando ¢30.00
o $3.43 diarios, que no cubre todas las necesidades, por lo que en su mayoría carecen
de servicios básicos como agua potable y energía eléctrica, para que logren tener una
vida digna, Cruz Roja está gestionando para desarrollar otros proyectos en beneficio
de la comunidad.
 
La familia Martínez a pesar de no contar con energía eléctrica, ni con agua potable,
porque no cuentan con el dinero requerido para la instalación del servicio, tiene muchas
esperanzas en el futuro.
 
 
Pues a pesar de no tener suficiente dinero,
el próximo año matricularán a sus hijas de
5 y 8 años en el Centro Escolar El
Zapotal aunque esto implique un gasto
adicional a su presupuesto.
 
"Ahora me siento feliz porque ya tengo
algo que dejarles a mis hijas......... una
casita" finalizó sonriendo doña Amparo.
 
Las pequeñas hijas de doña Amparo
 
Martínez, felices en su nueva casa.
 
 
 
 

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